El escritor Pablo Barrena transmigró, esto es, se transportó al Toledo de 1577, donde vivía con gran reconocimiento el pintor de origen griego Doménikos Theotokópoulos, por todos conocido como El Greco. Allí fue testigo excepcional de las aventuras y desventuras de un joven llamado Luis Candilla que, por esos azares extraños de la vida, estuvo al servicio del renombrado artista.
Al regresar a nuestra época, Pablo Barrena, trasladó su experiencia a un libro. En él nos narra sus vivencias, poniéndose con humildad en un segundo plano, haciéndonos creer, con total verosimilitud, que es el joven Luis quien cuenta sus peripecias a un escribano. El eje sobre el que se despliega la intensa trama es un extraño cuadro de El Greco titulado Fábula, «una maravilla de misterio y asombro», al decir del escritor.
Pablo Barrena ha sabido recoger, de ahí uno de los muchos méritos del libro, las jugosas expresiones de los personajes, lo que dota de mayor credibilidad a su relato. Y a esos personajes les toca vivir una suerte de novela policíaca o de misterio, pero contada con el mejor estilo de las novelas picarescas. Otro mérito es que la historia, por los peligrosos asuntos de que trata y por cómo lo hace, deja sin resuello a quien se adentra en su lectura, pues también lo hará transmigrar, y experimentar como si fuesen suyos, los intensos avatares que los protagonistas, sobre todo Luis, tienen que vivir.