Con “La reina de Turnedó”, Gloria Sánchez apuesta desde su inicio por la complicidad lectora entre grandes y pequeños. La hábil estructura con la que ha edificado su obra, permite que su texto pueda ser leído por un narrador y un público que convierta en eco sus divertidas advertencias y onomatopeyas. El acierto de dar con una Reina de nombre tan rimbombante -aunque en su lengua original signifique filete de solomillo de buey- y con una galería de personajes que rozan la extravagancia y el nosense, convierten esta pieza coral y casi dramática en un ameno entretenimiento.
Desde la aparición de “…la princesa/ que guarda la vaina/ de la mata del jardín/ de la reina de Turnedó”, hasta la milagrosa intervención del Doctor, los protagonistas viven su particular aventura embarcados en un universo frenético y emocionante.
Son muchas las virtudes que reúne el volumen y muchas las posibilidades docentes, lúdicas y literarias que ofrecen sus páginas. Además, las espléndidas ilustraciones de Pablo Otero, plenas de movimiento y de libertad, complementan un libro lleno de atractivos.