La amplia trayectoria literaria y pictórica de Ramón Trigo, alcanzan, en esta ocasión, su máximo esplendor al completar un álbum donde ha conseguido aunar de forma atractiva palabra e imagen. La brevedad de la narración no resta intensidad al conjunto, sino al contrario: el lenguaje directo y sin ambages que utiliza el autor vigués, hacen que el lector apresure su paso en busca de la resolución final.
La eterna dicotomía Hombre-Naturaleza, queda aquí y ahora reflejada de manera evidente, al igual que la necesidad de hallar un equilibrio común que sirva para alcanzar un bienestar común. Son palpables las referencias a “Moby Dick”, al igual que al “Libro de los Salmos”, del que se cita un versículo revelador: “Allá van los barcos, allá ese Leviatán, a quien has creado para que jugara en el mar”.
Para el público adolescente es un libro muy recomendable; de él, pueden extraerse muy distintas lecturas, muy diversas interpretaciones, mas una opinión coincidente en cuanto a originalidad y seguro disfrute.