Shola vive feliz, hace lo que quiere, no tiene obligaciones. Piensa que eso es la mejor forma de vida para ella y para Grogó. Shola es una perrita a la que le gusta ser rara avis. Grogó es su dueño.
Reciben una visita, la tía Clementine llega desde Wyoming a pasar unos días. La tía Clementine hace lo que quiere, no tiene normas, y lo que ella quiere a veces interfiere con lo que quiere Shola. Grogó se va a trabajar cada día y la perra tiene que entenderse con la rara avis americana, y ve en ella su reflejo, y entiende que lo que ella llamaba libertad era puro desbarajuste.
La protagonista no puede disimular su asombro al asistir como observadora al barullo que genera quien hace lo que le da la gana. Mikel asegura que el personaje ha evolucionado en sus ilustraciones y es que se trata de la cuarta aventura de la perrita. Ya la conocemos, nos acompaña y nos hace cómplices de sus propios descubrimientos.