Manu, un preadolescente de unos 11 años nos cuenta en primera persona la relación con Adri, una niña ecuatoriana que vive con su madre y su abuelo, emigrantes, cerca de su casa. El abuelo quedó viudo y su madre decidió no dejarlo solo en su país porque no tenía a nadie que lo cuidara. El abuelo, que es muy mayor, poco a poco se va convirtiendo en un ser raro porque está demenciándose: habla con su mujer y no sabe que vive en España. Manu, que tiene a su madre trabajando en publicidad decide con su ayuda, alegrarle la vidas. Le pinta unas paredes con el paisaje del Chimborazo, el volcán de su tierra, y unos cóndores. Por otra parte Adri está muy intrigada con los ruidos que oye en el desván , que se supone que está vacío. El día que deciden subir descubren que se lo han alquilado a un joven pintor del que se hacen muy amigos.
INTERÉS FORMATIVO Y TEMÁTICO. Es un relato delicios que contiene algunas palabras procedentes del lenguaje ecuatoriano que se entienden por el contexto sin problemas y la descripción de muchos elementos de este país. Las dos familias se entienden muy bien y hay una clara ayuda de la española para que puedan integrarse lo mejor posible.