Tadeo, un niño de 12 años vive en Vilso. Su bisabuelo empezó a vivir allí cuando todavía no había pueblo, convencido de que el tren Que iban a construir tendría que pasar por allí y eso llevaría prosperidad a la zona. Y así fue pero ahora han decidido cerrar la línea. A través de Tadeo conocemos la amistad de su abuelo y Gilberto, que desapareció del pueblo y todos creen muerto. Un día Tadeo y su amigo del alma Marcial, en una excursión con su perro a un pueblo cercano y abandonado, descubren que alguien vive allí. Creen que es un fantasma pero luego resulta ser Gilberto que decide volver al pueblo cuando se entera de que quieren suprimir la línea férrea. Monta una manifestación protestando con todo el pueblo detrás sin que sirva de nada. Pero los habitantes de Vilso encuentran una solución: en el tren, en los vagones, organizan un hotel rural y así consiguen que lleguen muchas personas dándole nueva vida al pueblo.
INTERÉS FORMATIVO Y TEMÁTICO. Es un relato muy gracioso que va dando quiebros continuamente y saltos hacia atrás, contando historias de personajes del pueblo que se daban por desaparecidos. Se lee con interés y los personajes están bien dibujados. Describe la vida de un pueblo, del mundo rural que los lectores de ahora apenas conocen pues ha desaparecido. Por otra parte el grupo formado por Tadeo, Lola, Marcial y su perro Patín es atractivo y está cercano a los lectores de esta edad.